miércoles, 13 de junio de 2007

Problemas oculares en las aves

Bacterias, hongos e infecciones respiratorias
Un buen número de infecciones bacteriológicas pueden ocasionar lesiones en los ojos. Las salmonellas y, particularmente, la Salmonella typhimurium y Salmonella arizonae, se conocen por ocasionar severas conjuntivitis purulentas y oftalmitis, además de ceguera. Frecuentemente, los pollitos son infectados por transmisión directa de las reproductoras a través del saco vitelino o mediante el contacto a través del ombligo.

En cuanto a los hongos, decir que éstos crecen fácilmente sobre diversas y diferentes materias. Uno muy común es el Aspergillus, considerado comúnmente como un agente patógeno de las vías respiratorias. No obstante, también puede penetrar al cerebro y al ojo. Cuando lo hace a través de este último, desarrolla unas placas amarillas, las cuales se pueden encontrar debajo del párpado. El ojo sufre una inflamación y pueden producirse lesiones graves.

Un buen número de enfermedades respiratorias pueden ocasionar una conjuntivitis, incluyendo a las laringotraqueítis, bronquitis infecciosa, clamidiosis, y micoplasmosis. Estas infecciones no dañan el ojo directamente, pero ocasionan molestias a las aves, obligándolas a frotarse y arañarse los párpados. La lesión permanente del ojo por estas condiciones es rara. Sin embargo, puede desarrollarse una sinusitis, ocasionando la inflamación del seno situado debajo del párpado y aumentando el malestar del ave.

La nutrición es fundamental
Las deficiencias de ciertas vitaminas, tales como la vitamina A y la vitamina E, pueden derivar en lesiones para el ojo. La primera es necesaria para la producción de pigmento visual para la retina y para el mantenimiento del revestimiento de los conductos del lagrimal, mientras que la segunda es necesaria para el mantenimiento de la proteína de la lente del embrión en desarrollo. La Vitamina E pasa desde la madre al huevo. Si la reproductora recibe cantidades inadecuadas de la misma en la dieta, el embrión sufrirá una deficiencia, por lo que las cataratas y la ceguera final son muy posibles.

Durante el desarrollo embrionario, también pueden ocurrir algunas anormalidades congénitas en la formación y colocación correcta de los ojos, pero estas incidencias son bajas. Estas incidencias incluyen la falta de uno o de ambos ojos, que sean de reducido tamaño o que estén mal colocados. Estos problemas pueden ser hereditarios o ser debidos a condiciones inadecuadas durante la pre-incubación o en la incubación.

Igualmente, debemos procurar disponer de un sistema de iluminación artificial adecuado, además de prestar atención en todo momento a que la jaula y los complementos colocados en su interior sean seguros para que no tengan lugar accidentes durante el transporte. Por otra parte, si tenemos un aviario, habrá que estar atento a que no se produzcan peleas.

lunes, 11 de junio de 2007

Problemas oculares en las aves

A pesar de que las aves necesitan confiar fuertemente en su sentido de la vista para realizar sus actividades diarias, los problemas oculares en las aves no suelen constituir un problema grave. A un ave que tenga alguna dolencia relacionada con la vista que viva en una jaula sola, no se le presentarán inconvenientes de relevancia. Sin embargo, sí que se encontrará con una importante desventaja para competir por el alimento, el agua, y por su posición en la escala social dentro de un aviario. Hemos recogido los principales factores de riesgo que provocan daños oculares.

Amoníaco y viruela aviar
Los gases de amoniaco (NH3) son los causantes más importantes de las irritaciones oculares en la producción animal. Este gas causa una irritación grave en las membranas conjuntivas, encargadas de delimitar los párpados, así como en la superficie blanca de los ojos, en los senos y en la tráquea. Las aves afectadas tienen los párpados hinchados y enrojecidos, y evitan la luz porque que les hace daño. Si los altos niveles de amoníaco persisten, la córnea, en su parte más frontal del globo ocular, puede llegar a ulcerarse y pueden quedarse ciegos.

Hay que tener en cuenta que se trata de un producto bacteriológico que se produce cuando el ácido úrico del estiércol de las aves se combina con el agua, formándose un ambiente apropiado para el crecimiento de las bacterias. Este hecho unido a la producción resultante de amoniaco (NH3) dependerá directamente del pH y de la temperatura del estiércol.

La viruela aviar es una enfermedad vírica que afecta a muchas especies de aves. Aunque afecta principalmente a pollos y pavos, hay que señalar que la viruela de la paloma afecta a las palomas, pollos, pavos, patos, y gansos. La del canario es capaz de infectar a canarios, pollos, gorriones y, probablemente, a otras especies. Se caracteriza por las erupciones que produce en las áreas no cubiertas por las plumas del ave (cabeza, patas, barbas, etc.). Si las lesiones están situadas alrededor de los ojos, es posible que produzcan una inflamación que puede causar el deterioro de la vista y ceguera en los casos muy severos. Generalmente, el globo ocular no se ve afectado y una vez que las lesiones desaparecen, recuperan la vista.

jueves, 7 de junio de 2007

Diferencias entre acuario marino y de agua dulce

Para montar un acuario marino tienes que disponer de bastante espacio para un acuario de unas dimensiones minimas d 100x40cm (200L), ya que en estos peces la referencia de espacio es de 10 litros por cada centimetro de pez, asi que cuantos más peces quieras tener más grande deberá ser el acuario. Por otro lado necesitas un equipo de filtración más caro que en agua dulce, el precio de éste dependerá de que tipo de acuario marino quieras montar (arrecife, o sólo con peces) y por supuesto del tamaño del acuario. Para el acuario de agua dulce el tamaño lo eliges tú (1 litro por cm de pez si es tropical) aunque es preferible que tengan mas espacio, el equipamiento es básico: 1 filtro biológico o de esponja, 1 termocalentador, 1 pantalla (por lo general los acuarios de agua dulce los venden en kit). Por último los cuidados en un acuario dulce son básicos: Ph y dureza, cambios puntuales de agua y temperatura adecuada.

martes, 5 de junio de 2007

¿Por qué elegir un adiestrador para loros?

La decisión de recurrir a un adiestrador.
Cuando alguien decide estrechar los vínculos con su loro, siempre suele optar por llevarle a un adiestrador. Muchos dan por hecho que a su regreso, dicho animal, estará dispuesto a dejarse coger o hablará por los codos. Nada más lejos de la realidad.

Un loro sólo obedece al que considera su líder y este mérito hay que ganárselo día a día. Es fundamental que perciba que su vida depende de esa persona y debe sentirse protegido por ella. Esto sólo se consigue si lo hemos tratado, cuidado, manipulado y respetado nosotros mismos. Por ello, no nos sirve de nada que respete al adiestrador, si a nosotros no nos ve como a sus dueños.

Tú como adiestrador
Lo que realmente funciona es que tú te conviertas en su líder. Para ello tendrás que encargarte de su educación y demostrarle que sabes tratarle, comprenderle, guiarle y protegerle. Al principio será difícil, sobre todo si muestra signos de desconfianza encrespando sus plumas, lanzando picotazos o gruñendo. Poco a poco, puedes llegar a mantener una buena relación con él, y evitar así que pase el resto de su vida encerrado en una jaula.

Uno de los primeros problemas suele ser el miedo a los picotazos. Debes evitar quitarle la mano con brusquedad si te va a picar, puesto que nunca debe notar que le tienes miedo. Con el paso del tiempo la relación se irá estrechando y la reacción de intentar picarte cuando te aproximes desaparecerá. Tenemos que tener en cuenta que nos pica para defenderse, no para hacernos daño.

Las claves del éxito
No pierdas tu tiempo, ni le tortures intentando que diga su primera palabra. Si tu loro no habla, es porque no le apetece relacionarse contigo. Ante esta situación sólo puedes proporcionarle todo cuanto necesita física y emocionalmente para que sea feliz. Si logras que él esté a gusto te los agradecerá hablando y respetándote. La paciencia es fundamental y lo más difícil es conseguir que diga su primera palabra, después el aprendizaje se acelera.

En definitiva, las claves son paciencia y cariño. Si tienes tiempo, nadie mejor que tú para adiestrarlo y enseñarle algunos trucos.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Adiestramiento de los loros

Al contrario de lo que ocurre con el perro que lleva mas de 15.000 años entre nosotros. Un loro, aún siendo papillero, no está genéticamente preparado para ser una mascota.

Esta ave no es doméstica, aunque viva toda la vida en cautividad junto a su criador, por lo que es muy importante educarle correctamente. Lógicamente, un animal criado desde su nacimiento por el hombre manifestará mucho más apego a éste que uno salvaje, pero incluso dado este caso, este pájaro retornará a un comportamiento primitivo si cometemos un error en nuestra relación con él.

Cuidados básicos para ganarnos su confianza
Los loros son animales exóticos, por lo que son especies muy delicadas que necesitan algunos cuidados básicos como un control veterinario. En la primera visita, le debemos practicar el recorte de vuelo, eso es algo que podrás decidir volver a hacer cada año, pero para adiestrarle es imprescindible.

Su jaula nunca debe ser redonda porque causaría estrés en el animal. Su ubicación dentro del hogar es muy importante para que se sienta seguro, además siempre deberás respetar su territorio, puesto que son muy posesivos.

Por último, debes saber que existen alimentos muy tóxicos para ellos como el chocolate, el aguacate, la berenjena y la sal, puesto que sus riñones no están preparados para filtrarla. Tampoco son recomendables los productos lácteos, el azúcar o las carnes. Las semillas (pipas de girasol, almendras, nueces, etc.) normalmente les encantan, pero no debemos abusar de ellas porque son alimentos con un alto porcentaje en grasa y sólo sacian su apetito sin apórtale los nutrientes necesarios.

viernes, 25 de mayo de 2007

Terapia asistida por animales

¿Qué pensarías si tu médico te recomendara tener una mascota? Los animales de compañía pueden aportar beneficios físicos y psicológicos en el tratamiento de numerosas enfermedades. Son muchos los estudios que se han realizado sobre esta materia, pero es ahora cuando comienza a extenderse su aplicación real.

Corría el año 1953 cuando el psiquiatra Boris M. Levinson descansaba en su despacho con su perro Jingles junto a él. Un paciente del doctor se presentó muy nervioso antes de la cita. Se trataba de una madre con su niño, que acusaba gran retraimiento y aquella tarde estaba muy alterado. El perro del Dr. Levinson se acercó al niño, llamado Johnny, y comenzó a jugar con él. El psiquiatra tuvo la brillante idea de incluir a Jingles en el tratamiento para comprobar si esta terapia ayudaba a la rehabilitación de Johnny.

Dos disciplinas diferentes
Lo que comenzó como un ensayo fruto de la casualidad, ha terminado constituyendo dos prácticas muy eficientes que hoy en día se conocen como Actividad Asistida por Animales (A.A.A.) y Terapia Asistida por Animales (T.A.A.). El primero de estos programas propone encuentros o visitas en las que se incorpora y juega un papel básico el animal. Se trata de algo espontáneo y no regulado, es decir, que el terapeuta puede ser perfectamente un voluntario no profesional y, por lo tanto, no se registran los avances y no existen objetivos concretos. Los entornos en los que se desarrolla una A.A.A. pueden ser de lo más variopinto y no son específicos.

La T.A.A. es algo mucho más serio y ordenado. Se plantean una serie de objetivos y metas para la recuperación de un paciente que, por norma general, no ha mejorado con la medicina tradicional. Así pues, los progresos dentro de esta terapia se van recogiendo para el estudio, el establecimiento de valores en la evolución y el diagnóstico. Éstos son algunos rasgos por los que se diferencian ambos tratamientos y porque la persona que controla el proceso es un fisioterapeuta o un psicólogo, es decir, alguien cualificado.

Beneficios de la interacción
La profesionalidad de estas técnicas exige un grado de preparación en los animales muy alto. Por eso, se les selecciona y entrena a conciencia tras cumplir con éxito pruebas de salud, habilidad y aptitud. Las sesiones se establecen de tal forma que se pueda extraer de las mismas algo positivo, ya sea la relajación del paciente, el hecho de que éste hable, demuestre su cariño y sus debilidades, se haga más fuerte, olvide sus problemas de salud, etc.

Los fines que se persiguen con esta terapia van desde los beneficios físicos y mentales hasta los educativos y emotivos. Por ejemplo, físicamente, se persigue mejorar tanto las habilidades en el manejo de una silla de ruedas como las cualidades motoras en general. En cuanto a las mejoras psíquicas se pueden conseguir interacciones verbales, desarrollar la autoestima, paliar la soledad y la ansiedad o fomentar la atención.

Además de todos estos logros, también se pueden alcanzar sentimientos deseables como la empatía, la socialización y la aceptación. La mente se estimula e, incluso, se puede llegar a estabilizar el metabolismo. Pero no sólo las mascotas convencionales pueden ser utilizadas para lograr efectos terapéuticos. Si bien el perro es un animal asombroso por su capacidad de aprendizaje, obediencia, fidelidad y amor incondicional que profesa, hoy en día existen alternativas terapéuticas como la Hipoterapia (Terapia Asistida por Caballos) y la Delfinoterapia (Terapia Asistida por Delfines).

Principales obstáculos
Está comprobado que los animales son de gran ayuda para el ser humano, pero a veces la intención no es lo único que cuenta. Puede darse el caso de que al enfermo no le favorezcan en absoluto este tipo de técnicas, bien porque se obsesiona con el animal, porque no confíe en las expectativas de curación o, simplemente, porque resulte alérgico.

En el caso del terapeuta, puede ocurrir que no estén bien orientado o formado. La institución tiene la responsabilidad legal en caso de accidente. Además, debe disponer de un espacio adecuado, controlar los ruidos y las condiciones de salubridad. Muchas veces estas organizaciones acaban antes de empezar debido a todas estas cortapisas. Por supuesto, un animal dedicado a esto puede llegar a sufrir mucho, por eso es necesario que sea controlado por un veterinario.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Cuidados de la boa

Como cuidar a tu boa
Lo primero que tienes que tener a punto en tu hogar es un terrario apropiado. Las dimensiones deben ir siempre acorde con el tamaño de tu mascota y, si ésta crece, el terrario también. En el caso de quedarse pequeño tu reptil estará incómodo y puede forzar el cristal, así que cámbialo tantas veces comos sea necesario. Si no encuentras el que necesitas en tiendas, siempre puedes fabricarlo o encargarlo. No te olvides de que será el refugio de tu mascota y debe ser seguro. Fíjate bien en que los materiales no sean cortantes o abrasivos y que en la parte de arriba haya agujeros para que respire sin dificultad.

La humedad tiene que ser de un 80% porque están adaptadas a las selvas tropicales. La veterinaria reincide en la humedad diciendo: "es imprescindible incluir una piscina pequeña para que pueda refrescarse siempre que quiera. El agua y la humedad conforman la parte esencial del terrario". También podemos poner vegetación, ramas y pequeños árboles para lograr una apariencia exótica.

En el caso de que tenga cualquier dolencia acudiremos con ella al especialista en salud animal. Pilar González, concluye explicando que: "el estreñimiento, la poca ingestión de alimentos o pequeñas lesiones en la piel pueden ser motivos alarmantes y no debemos esperar a consultarlo". La muda, por ejemplo, es una etapa delicada dónde el reptil se desprende de su piel para regenerarla después. Es un momento crítico en el que su estado de vulnerabilidad alcanza un grado máximo: debemos tener especial cuidado porque puede llegar a atacarnos si le molestamos. Otro problema común pero no menos grave es "el silbido que hace cuando respira porque estaríamos ante un problema relacionado con este proceso que habría que tratar", comenta Pilar González. En definitiva, lo importante es cuidarla y hacerla sentir como en su propio hábitat.